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jueves, 25 de abril de 2013

El Calamar: Descripcion y metodo de pesca.

 




Descripción
Molusco cefalópodo de diez patas, de cuerpo ahusado y alargado, en cuyo extremo se sitúan dos aletas, una a cada lado, muy finas, de aspecto romboidal y de movimiento ondulado,
que emplea para moverse en los desplazamientos cortos. En la cabeza se encuentran los ojos, bastante grandes y llamativos, de donde parten los tentáculos cortos 8, y largos 2, en cuyo centro se encuentra la boca, semejante al pico de un loro. Como sucede en otros cefalópodos, uno de los brazos sirve para introducir esperma en las hembras. En la parte inferior de la base de la cabeza tiene un sifón, por el que expulsa tinta para defenderse
de ataques de depredadores, o bien lo emplea para arrojar agua con fuerza y autopropulsarse a gran velocidad. La coloración es anaranjada o rosácea, con algunas manchas pequeñas alargadas distribuidas por el cuerpo, aunque cuando el animal muere pronto palidece. Algunos autores hablan deuna talla máxima cercana al metro de longitud, pero la talla máxima más habitual es de unos sesenta centímetros, siendo las capturas más habituales bastante menores.



Hábitat
En la cabeza del calamar se encuentran los ojos,
bastante grandes y llamativos, de donde parten
los tenáculos,y en su centro se encuentra la boca,
semegante al pico de un loro
Se trata de un animal más o menos pelágico, capaz de vivir desde la superficie hasta las
grandes profundidades, tanto en el Atlántico (de Noruega a Mauritania) como en el Mediterráneo. En la época de cría -al final del invierno en el Mediterráneo. se acerca a la costa a efectuar la puesta, en puntos de sustrato duro (muchas veces en torno a los arenales).


Alimentación
Los calamares son animales depredadores quizá mucho más efectivos de lo que podamos pensar. Son extremadamente rápidos y ágiles, capturando fundamental mente crustáceos y peces al amparo de la nocturnidad, cuando se muestran más activos.



Pesca del calamar

La coloración del calamar veteado es
anaranjada o rosácea, con algunas
manchas pequeñas
alargadas distribuidas por el cuerpo.
La pesca del calamar se practica tanto desde costa como desde embarcación, pero siempre en la época de cría de la especie, ya que es cuando la concentración de ejemplares es máxima y cuando más próximos a la costa se encuentran. Forzoso será acudir en su busca con poca luz solar si queremos garantizar las capturas, ya que estos animales tienden a activarse a la caída de la noche y hasta el amanecer, independientemente de que pueda realizarse alguna captura durante el día, claro está, siendo el alba uno de los momentos de máxima actividad.
En la costa, buscar luces que den directamente al mar en puntos de agua limpia y ciertaprofundidad se traduce en capturas es un verdadero imán para estos moluscos, aunque a veces no consigamos engañarlos a la luz y tengamos que pescarlos en la penumbra, y es que son muy listos no se asemejan en su comportamiento a sepias o pulpos. El señuelo para pretender a estos animales es la jibionera, el mismo cacharrito empleado para la sepia, con la diferencia de que el calamar no suele tomarlo en el suelo, debiendo pescar con el señuelo por encima de la plomada, o incluso con el señuelo dotado de cierto lastre para pescar sin plomada auxiliar, como si de una pesca a spinning se tratase, una pesca que pasa por un gran auge, que recibe el nombre de eging. Existen cañas especificas para este tipo depesca, muy finitas, parabólicas, para evitar desgarrar las frágiles patas de calamares y sepias. Los calamares, en general, son muy apreciados gastronómicamente (tanto por
Con un buen señuelo su captura
resultara mas fructífera
nosotros como por los peces, por lo que es un excelente cebo), lo que hace que sea muy buscado por pescadores de toda condición, tanto profesionales como deportivos.



El señuelo



Les llamamos pajaritos, jibioneras, egis...
Los señuelos tradicionales para la pesca de los cefalópodos imitan a una gamba o a un pez presa y se fabrican hundidos y armados con coronas de púas o alfileres, sin muerte. Los pajaritos que usaremos en el eging tendrán el plomo incorporado y podrán ser lanzados sin ningún tipo de plomado adicional en la linea.

Según sus dimensiones tienen una numeración, generalmente visible en el plomo.


Además del tamaño y el peso, cada egi tiene una velocidad de hundimiento particular. Esta es una información que debería ofrecer el fabricante y que es interesante tener en cuenta. Para zonas con poco calado o si queremos hacer nadar nuestro artificial cerca de la superficie, necesitaremos egis con un hundimiento lento. Si pescamos en zonas profundas o queremos hacer una pesca más activa, nos irá bien un egi que profundice más rapidamente.


La mayoría de modelos vienen vestidos con una camisa de tela y pueden también activarse con la luz, bien en todo el cuerpo o en ojos y cola, produciendo una luminiscencia que puede venirnos bien si pescamos de noche o con cambios de luz.


Las coronas de púas o alfileres serán nuestros anzuelos para esta técnica. Interesa que estén bien afiladas, que sean finas y firmes y mejor dos hileras que una sola. Si son dos, será interesante que estén montadas con una cierta rotación entre ellas, para alternar las púas, mejorando la clavada y evitando desgarros.

A partir de estos elementos básicos podemos complicarnos todo lo que queramos al elegir nuestros egis, porque el mercado de estos artificiales es cada vez mayor y las variaciones en color, revestimiento, materiales, plomados y diseño son muchas y vendrán más. Pero pescaréis calamares con señuelos sin tela, ni luminiscencias, ni holografías estupendas. Para empezar, no nos compliquemos: un pequeño surtido de tamaños, colores y velocidades de profundización nos bastarán para hacer un eging eficaz.

Sí habrá que pedirle a nuestro egi, sofisticado o simple, que tenga un buen equilibrado.
Consideraremos que un egi está bien equilibrado si, una vez sumergido y sujetándolo con el hilo, se mantiene suspendido en posición horizontal o con las coronas ligeramente levantadas.


Egi bien equilibrado, con natación horizontal.
Egi bien equilibrado, con las coronas ligeramente elevadas.


Una navegación equilibrada ofrece una posición del señuelo que parece invitar al ataque del cefalópodo. Por el contrario, un egi que navegue con las coronas por debajo de la línea de la cabeza, hará recelar más al calamar y hay más posibilidades de tener rechazos y persecuciones sin ataque.



Egi mal equilibrado: las coronas flotan por debajo de la cabeza.



No está de más, por tanto, que al estrenar un señuelo comprobemos su correcto equilibrado. Cualquier mínimo defecto de fabricación en el plomado puede cambiar los equilibrios entre señuelos aparentemente idénticos de una misma marca.
Para que el señuelo navegue correctamente habrá que estar atentos, también, a que las coronas estén libres de algas o cualquier resto que puede hacer que pesen más y que el pajarito pierda su posición mientras lo dejamos profundizar.



Como trabajamos el egi

Si después de haber lanzado, dejamos al pajarito profundizar con la línea libre, sin cerrar el asa, el artificial se irá hundiendo en una caída vertical, a plomo, con más o menos velocidad según su peso y diseño.



En este momento la posición del egi, con la cabeza en picado y las coronas bien levantadas, es ya atractiva para el cefalópodo y podemos recibir más de un ataque. Pero el hilo estará destensado y será difícil percibir la picada. Habrá que estar atento a cualquier cambio en la velocidad de salida del hilo en la bovina, como hacemos cuando esperamos ataques en la caída, por ejemplo, de un jig.
Cuando, después de esta primera fase de hundimiento libre, cerramos el asa y el hilo se tensa para sostener el señuelo, el egi quedará en su posición ideal de navegación: la cabeza moderará su descenso y las coronas se colocarán en la posición que hemos buscado cuando comprobábamos el correcto equilibrado. En esta posición el señuelo ofrece su mejor escorzo para el ataque del cefalópodo.
Si ahora empezamos a recoger línea con la manivela, el egi avanzará hacia nosotros en trayectoria más o menos horizontal y rectilínea, según sea la velocidad de recogida y del hundimiento del artificial.



Pero en el eging vamos a buscar otro recorrido del señuelo:
Si, una vez hemos cerrado el asa y el señuelo ha estabilizado su posición, no recogemos hilo y dejamos que el egi siga hundiéndose sostenido por la línea, la trayectoria del artificial será un arco de circunferencia cuyo centro está en el puntero de nuestra caña.


Durante el recorrido de este arco, el egi irá descendiendo lentamente y acercándose a nosotros en su posición ideal de navegación. El hilo estará en esos momentos sosteniendo el descenso del artificial y mantendrá la tensión necesaria para que notemos cualquier ataque.
El recorrido de este arco será interrumpido cuando animemos nuestro egi. Los tirones y vueltas de manivela harán que el señuelo ascienda con quiebros y zigzagueos. Cuando volvamos, después de los jerks, a dejar al egi profundizar otra vez sin recoger hilo, nuestro señuelo iniciará un nuevo arco de descenso y estará dispuesto a recibir el ataque en la posición correcta de cuerpo y coronas. Esta es, básicamente, la dinámica de trabajo con el señuelo en el eging: descensos libres; arcos de descenso cuando sostenemos el artificial sin mover manivela ni ceder hilo; jerks; arcos de descenso; jerks...



Con esta animación conseguimos cubrir amplias capas de agua y mantener al señuelo el máximo tiempo posible en el agua. Iremos prospectando las cercanías del fondo, las aguas medias y las más superficiales hasta encontrar la profundidad en la que tenemos actividad. Este es un recorrido pensado para la pesca del calamar, bastante más pelágico que pulpos y sepias. Para estos últimos, el trabajo del egi será más bentónico, con alguna recogida lineal para navegar horizontalmente muy cerca del fondo e, incluso, con alguna parada en el suelo si la zona es segura, sin mucho peligro de enganche con algas o roca.




El jerking

Es el tipo de pesca en el cual movemos el
señuelo con movimientos y tirones bruscos.

Cuando nos empezaron a llegar noticias de esta forma de pescar cefalópodos en Japón, se decía que esa manera tan exagerada de mover el señuelo asustaría a nuestros calamares. Que los calamares japoneses eran más agresivos. Nuestros calamares ya se pescaban bien con recogidas lentas y una animación más suave.
Si esta manera más dinámica de mover el egi sólo podía servir para los calamares japoneses, la pregunta inmediata debía ser esta: ¿Se mueven las presas de los calamares japoneses de manera diferente a como se mueven las presas de los calamares de por aquí? Dicho de otra manera: ¿Son, por ejemplo, nuestras gambas más lentas, más tranquilas, cuando andan los calamares occidentales a la caza? ¿Es nuestro Loligo vulgaris menos agresivo que el calamar oriental?
La verdad es que los calamares, japoneses o paisanos, son animales muy agresivos, rápidos y voraces. Están, aquí y allá, diseñados para cazar, para perseguir velozmente a sus presas y atacar con precisión y eficacia cualquier cosa que pueda comerse. Así es que no tengamos miedo: nuestros calamares no se van a asustar con un movimiento agresivo del egi. Es más, cuanto más intenso es el movimiento de nuestro artificial, más agresiva es la respuesta del cefalópodo. Más llama a su instinto, inequívocamente predador.

Los tirones en el eging funcionan de la misma manera que funcionan en el movimiento de cualquier señuelo: animan, dan un alma al artificial, lo hacen parecer vivo, asustado, herido o desorientado. Los jerks en el eging, llaman, atraen y fijan la atención del cefalópodo. Excitan al calamar y desencadenan sus respuestas predadoras. Aunque, en general, el calamar esperará a que la presa parezca agotada o rendida (la navegación en el arco, justo después del jerkeo) no será raro que ataque justo en el momento de mayor intensidad de los tirones, en pleno ascenso vertiginoso o entre quiebro y quiebro.

Así es que no tengamos dudas a la hora de animar nuestra gamba con toda la intensidad que queramos y con toda la variedad de movimientos, paradas y quiebros que estos artificiales pueden ofrecer y que una presa típica puede desarrollar cuando se siente amenazada.



Los egis pueden tener un movimiento complejo y espectacular. Son rápidos y secos en los tirones, casi suspendidos en las paradas (sobre todo los egis con hundimiento lento) . Jerks verticales provocarán un zig-zag ascendente, más o menos amplio según los tirones sean largos o cortos. Con la caña en posición lateral y tirones paralelos a la superficie, el egi hará un zigzagueo horizontal, sin variar la profundidad. Entre tirón y tirón dejaremos destensar ligeramente la línea, como hacemos con jigs o vinilos, para permitir al artificial avanzar lateralmente, de lado a lado.

Las variaciones son muchas y el ritmo y la alternancia de velocidades y amplitudes de los jerks pueden combinarse y personalizarse de mil maneras. En la red podréis ver muchos ejemplos de cómo se viene haciendo en Japón y cómo se empieza a hacer por nuestras aguas. No creo que hagan falta coreografías exageradas, pero estará bien que nos paremos a ensayar variaciones del movimiento del egi, para tratarlo como a cualquier artificial de los que usamos en el spinning, buscando cómo convertirlo en algo vivo.

Al final, la intensidad y ritmo de toda esta sucesión de tirones y descensos dependerá, como en cualquier pesca con señuelos, de la actividad del momento, de lo aburridos que estemos...o del frío de la noche.





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